En Mi Viejo San Juan… 50 Experiencias Para Vivir Con Tus Nenes

Por Yvonne D. Fernández Chevalier – Mi esposo y yo llevamos 15 años viviendo en el Viejo San Juan y sentimos que pertenecemos a este barrio y que este barrio nos pertenece.  Somos celosos con nuestro Casco (como le llamamos cariñosamente los sanjuaneros), pero no egoístas, ya que nos fascina servir como anfitriones del Viejo San Juan y compartirlo con todos los que nos visitan. Y es que llevamos muy bien asumido que nuestro barrio es de todos los puertorriqueños, y según validado por la UNESCO, hasta de la humanidad entera, porque guarda dentro de sus murallas y sobre sus adoquines numerosos encantos y tesoros históricos de valor incalculable.

Aquí en el Casco, mi esposo y yo hemos madurado colgando de la rama de nuestro balcón en la Calle de la Luna para convertirnos en un poco de muchas cosas: Historiadores aficionados, anticuarios, artistas de la improvisación, coleccionistas de multas, piratas de estacionamientos, caminantes acróbatas, restauradores urbanos, bohemios forzosos, críticos de gastronomía, fiscales del Código de Orden Público, prisioneros durante las Fiestas, libertadores de palomas y fauna realenga, guerrilleros de la conservación y hasta observadores de pájaros raros.  Pero el rol que más hemos ejercido, y que ya dominamos a la perfección, es el de guías turísticos.  Este último, por la mucha práctica en orientar y contestar a nuestros visitantes preguntas como: “¿Dónde está el Morongo?”, “Where can we eat native food?” o “Where can we drink a pinia colada?”, entre otras consultas y pronunciaciones creativas de nuestra exquisita fruta “nativa”.

Conocer y disfrutar a fondo el Viejo San Juan nos ha tomado tiempo y nos ha costado mucho, y amarlo incondicionalmente, también. El Casco es un centro de vida pequeño pero complejo, saturado de actividades, contrastes sociales y personalidades excéntricas, y sobre todo, muy dinámico.

Cuando creíamos que ya lo habíamos hecho todo en el Barrio, llegó nuestra hijita. Con ella, descubrimos un mundo nuevo en nuestro Viejo San Juan y nos dimos cuenta que existe otro Casco para los niños que es completamente diferente y que ofrece nuevas aventuras divertidas.  Amamos cada rincón, escalinata, callejón y plaza de esta ciudad antigua y nos hemos dado a la tarea de que nuestra hija la ame tanto como nosotros.  La experiencia de ser “guías turísticos” de nuestra hija en su propio barrio ha sido la mejor en los 15 años que hemos vivido en el Viejo San Juan.  Siempre que me preguntan dónde juega mi nena, me asombro que no sepan que su patio es el Morro.

Tal y como se saborea un delicioso límber en la Plazuela de la Rogativa, una piragua en la Calle del Cristo o un helado de coco y piña frente a la Plaza Dársenas, el Casco Viejo se tiene que disfrutar sorbo a sorbo, durante muchas visitas a través de los años y las edades del niño para que verdaderamente lo pueda disfrutar y valorar al máximo.   Pero lo lindo del Viejo San Juan es que los niños pueden comenzar a absorber su magia e historia desde bebés, ya sea en una actividad tan sencilla como un “picnic” de biberón en El Morro o un paseo en cochecito por La Princesa.

Comienzo con un resumen breve de la historia del Viejo San Juan que preparé para que lo lean a sus hijitos en la víspera de su aventura.  Luego, como sanjuanera y guía turística aficionada, comparto una lista de las 50 experiencias que a mi entender, todos los padres y sus niños deben compartir juntos en nuestro Casco Antiguo.

RESUMEN HISTÓRICO

El Viejo San Juan es una ciudad amurallada que demarca el casco antiguo y centro histórico de la Ciudad Capital de Puerto Rico.  El centro urbano del Viejo San Juan se ha mantenido en desarrollo continuo desde su establecimiento en el Siglo XVI por la Corona Española, que construyó la ciudad rodeada por murallas y fortificaciones para proteger la Bahía de San Juan de galeones invasores y piratas.

En 1508, el conquistador español don Juan Ponce de León fundó el primer establecimiento de San Juan en Caparra, pero luego,  para alejarse de las comunidades indígenas que los atacaban por tierra, los pobladores identificaron un istmo al norte para el desarrollo de la ciudad. En 1521, la ciudad fue construida protegida por dos fortalezas: el Castillo San Felipe del Morro, para defender la bahía, y el Castillo San Cristóbal, para defender la zona oriental de la ciudad, unidas a su vez por la muralla que rodea el Casco.

El nombre de la ciudad de San Juan tiene una historia muy curiosa:  Cuando los españoles llegaron a la Isla (que nuestros aborígenes taínos llamaban Borikén) el 19 de noviembre de 1493, el Almirante Cristóbal Colón le puso el nombre de San Juan Bautista. Años después, el conquistador Juan Ponce de León descubrió una amplia bahía a la cual llamó “Puerto Rico”. Al pasar el tiempo, se intercambiaron los nombres y la Isla pasó a llamarse Puerto Rico; y la ciudad con su puerto y bahía, pasó a llamarse San Juan.  Durante cuatro siglos, el Viejo San Juan fue el centro militar y comercial más importante de España en América.

Las fortalezas y murallas del Viejo San Juan están entre las mejores preservadas en las Américas y sus casas, iglesias y plazas representan los más finos ejemplos de ingeniería y arquitectura colonial en el Nuevo Mundo.  Entre las estructuras más importantes del Viejo San Juan, se encuentran el Palacio de Santa Catalina (La Fortaleza), el Castillo San Felipe del Morro, el Castillo San Cristóbal, la Catedral de San Juan, la Iglesia de San José, el Convento de los Dominicos, La Casa Blanca y la antigua cárcel de La Princesa, entre otros lugares de gran valor histórico como museos, iglesias y capillas, escuelas, residencias de próceres y casas-museos de artistas y próceres.

El Viejo San Juan tiene aceras, callejones  peatonales y calles pavimentadas en adoquines hechos de un tipo de piedra azul fundida con escoria de horno que fue traída por los españoles como lastre en sus barcos durante el Siglo XVI.  Las calles del Viejo San Juan son muy estrechas porque fueron diseñadas para el tránsito de caballos y calesas de la época.

Los pobladores construyeron preciosas residencias coloniales para sus familias que se caracterizan por paredes gruesas, techos altos de ladrillo sostenidos por vigas de madera, ventanas y puertas de celosías y los hermosos medio puntos.  Las casas coloniales por lo general tienen patios interiores que refrescan las estructuras y algunas todavía conservan sus fuentes y pozos originales. Los exteriores de las residencias dotan a la ciudad con la hermosa arquitectura que la caracteriza, con sus fachadas pintadas en diferentes colores brillantes, floridos balcones y antepechos. Las puertas de madera de las casas son grandes y algunos portales dan la bienvenida con cálidos mensajes pintados en placas de cerámica y bendiciones del santo de devoción.

La UNESCO declaró Patrimonio Histórico Cultural de la Humanidad el Palacio de Santa Catalina o La Fortaleza, que sirve como residencia del Gobernador de Puerto Rico (la más antigua mansión ejecutiva en el Hemisferio Occidental), el Castillo San Felipe del Morro, el Castillo San Cristóbal y las murallas.
El Censo del 2000 indica que la población de residentes del Viejo San Juan es de 3,828 personas. Según las cifras del Municipio, la población flotante del Viejo San Juan es de aproximadamente 20,000 personas diarias que entran a nuestro Casco  por tierra y por mar en cruceros o embarcaciones privadas.

ANTES DE COMENZAR EL RECORRIDO:

Impriman el mapa del Viejo San Juan y planifiquen su ruta de experiencias.  Por lo general, pueden obtener mapas y guías gratuitas del Viejo San Juan en La Casita de Turismo frente a la Plaza Dársenas o en las farmacias Puerto Rico Drug y Walgreens ubicadas en la Plaza de Armas.

50 EXPERIENCIAS
QUE TODO NIÑO DEBE VIVIR EN EL VIEJO SAN JUAN

  1. Volar chiringas en el campo del Morro.
  2. Visitar el Castillo San Felipe del Morro, jugar a los piratas, visitar los calabozos y buscar un tesoro escondido con un mapa hecho por mamá o papá.
  3. Escalar una pirámide de balas de cañón del Morro y tomarse una foto sentado en un cañón.
  4. Correr patines o patineta en la Plaza del Cuartel de Ballajá y pasear por el Parque de Beneficencia.
  5. Visitar el Museo de las Américas en Ballajá.
  6. Visitar y corretear por los jardines de Casa Blanca, que fue la mansión construida por el primer gobernador de la Isla, Juan Ponce de León, como su residencia.
  7. Mojarse y refrescarse en la fuente de la Plaza del Quinto Centenario (Sugiero hacerlo en traje de baño, traer toallas y cambio de ropa).
  8. Adivinar cuánto mide y descifrar los “mensajes secretos” del Tótem Telúrico, la obra de 50 pies del escultor puertorriqueño Jaime Suárez que simboliza “la afirmación cultural y la responsabilidad del hombre de conocer y recuperar las esencias de su civilización y enaltecerlas”.
  9. Visitar el Cementerio del Viejo San Juan y leer los nombres de personas famosas y próceres en las tumbas.
  10. Jugar en el parquecito de columpios del Morro, al lado de las canchas de tenis y la Casa Rosa.
  11. Pasear por toda la muralla desde el Morro hasta llegar a la Plazuela de la Rogativa y la Puerta de San Juan.
  12. Comer límbers de jugos tropicales naturales en la Plazuela de la Rogativa.  Mientras, escuchar a sus padres contar el relato de la leyenda sobre la procesión con antorchas que organizó un obispo durante el ataque de los ingleses a la ciudad en el 1797 bajo el comando del General Abercromby.  Cuenta la leyenda que las mujeres de la ciudad, encabezadas por el obispo, llevaron a cabo una rogativa por las calles de San Juan.  Los ingleses, al ver la gran cantidad de antorchas en la noche, pensaron que se trataba de refuerzos militares y desistieron del ataque y de desembarcar en la Capital.
  13. Visitar el Museo del Niño y hacer todo el recorrido guiado y luego descansar en la Plaza de la Catedral.
  14. Subir y bajar por las Escalinatas de las Monjas con acceso por la Calle Caleta de las Monjas, al lado del Hotel Convento y el Museo del Niño.
  15. Visitar el Hotel El Convento y tomarse una refrescante piña colada virgen en el restaurante del patio interior.
  16. Visitar la Casa-Museo de Doña Felisa Rincón de Gautier en la Calle de la Caleta (única calle con árboles en el Viejo San Juan), residencia de la que fue la alcaldesa más querida y famosa de la Ciudad Capital.  Escuchar el relato de cuando doña Fela trajo nieve a los niños de Puerto Rico.
  17. Salir al Paseo de la Princesa por la Puerta de San Juan y tomarse una foto frente al célebre portal.  Si se puede, pues a veces no lo permiten, caminar por el muellecito y sobre las rocas de la Playita de la Bahía y hacer carreras en el Paseo.
  18. Caminar y balancearse sobre el murito de la Fuente de las Cuatro Estaciones, mejor conocida como la Fuente de la Princesa.
  19. Alimentar las palomas en el Parque de las Palomas.  Disfrutar la vista de los muelles y la Bahía.
  20. Retratarse en la Capilla del Santo Cristo de la Salud (Capilla del Cristo), asomarse por las rejas, y mecerse en la cadena gorda que está al frente sujeta entre dos bolardos coloniales.
  21. Visitar La Casa del Libro en el 255 de la Calle del Cristo y visitar su Taller de Imprenta.  Está localizada al lado de la Capilla del Cristo y guarda una impresionante colección de libros y escritos históricos, entre éstos, la primera Biblia impresa por Gutenberg, entre otros tesoros impresos. (Si cuando visiten todavía está cerrada por restauración de la sede, sepan que la exhibición se mudó provisionalmente a los bajos del Cuartel de Ballajá).
  22. Gritarle al Gobernador desde el portón de La Fortaleza para que lo abra y lo deje entrar.  El Palacio de Santa Catalina es la mansión ejecutiva más antigua del Hemisferio Occidental.
  23. Visitar la Capilla de las Siervas de María y rezar frente al hermoso Altar de la Virgen de la Luna por nuestro país y nuestro Gobernador, sin importar de qué partido político sea.  Pueden dejar flores en el Altar, pero mejor será si hacen un donativo a las Siervitas y su Misión.  Desde el balcón de este bello edificio llamado Antiguo Hospital de la Concepción, siempre ondea una bandera de España para dar  la  bienvenida a los barcos españoles que aún llegan a la Bahía de San Juan.  Es una tradición para honrar que fue bajo el Imperio Español que en 1524 se fundó esta  facilidad de  salud, que por casi medio siglo continúa teniendo el mismo fin para el que fue creada.? Desde allí, las Siervas de María, que en su mayoría también son enfermeras,  sirven al prójimo de manera gratuita brindando cuidados de salud en y fuera de lo que fue el  primer hospital de Puerto Rico y que hoy opera como convento y hospicio.
  24. Visitar la Galería Botello en la Calle del Cristo.  Los niños, sobre todo los pequeños, tienen en esta experiencia una oportunidad para demostrar madurez y que se pueden comportar.  Recordarles que: “Se mira con las manos y se toca con los ojos”.
  25. Visitar la Catedral de San Juan. Observar la fachada barroca, los vitrales y los arcos, que son un ejemplo de arquitectura medieval en el Nuevo Mundo; prender una vela por todos los niños del Mundo en el altar del Divino Niño Jesús; visitar el altar de la Patrona de Puerto Rico, Nuestra Señora de la Providencia; y visitar el sepulcro de Don Juan Ponce de León, colonizador de Puerto Rico.  También tienen que escuchar la Misa Cantada con el Coro de Niños de San Juan.  Estas son regularmente los primeros domingos de mes durante los meses de septiembre, octubre y noviembre a las 11:00 a.m.
  26. Hacer las visitas a los 7 monumentos durante la mañana de un Viernes Santo.  Estos son:  1) Santa Ana, 2) Capilla del Cristo, 3) Capilla de las Siervas de María, 4) Catedral de San Juan, 5) Iglesia de San José, 6) Capilla del Colegio de Párvulos y 7) Parroquia de San Francisco de Asís.
  27. Visitar la Iglesia de San Francisco y su Catacumba, donde sepultaban feligreses distinguidos y frailes.  Esta Iglesia fue construida por los Terciarios Franciscanos hace más de un cuarto de siglo y alberga varios tesoros centenarios como frescos y murales.  En el Altar Mayor de esta iglesia es donde está el famoso Cristo del Buen Viaje, una escultura que se encontró en el Morro y se trajo a la Iglesia San Francisco en el Siglo XVIII.  Es una pieza íntegra de madera tallada de la Escuela de Salamanca.  Estaba cubierta de sodio, lo que indica que estaba sumergida en el mar y cuando fue restaurada, se le quitó la pintura y se dejó el color original.  En la espalda del Cristo están marcados los latigazos.
  28. Jugar dominós con los asiduos jugadores de la Plaza Salvador Brau frente a la Iglesia de San Francisco.
  29. Comer mallorcas en La Bombonera o La Mallorca, ambas en la Calle de San Francisco.  En Puerto Rico le llamamos “mallorcas” a estos panecillos dulces que trajeron a la Isla nuestros antepasados provenientes de Mallorca, la más grande  de las Islas Baleares españolas, pero un detalle curioso es que a estos panecillos en Mallorca les llaman “ensaimadas”.
  30. Comer piraguas en la Plaza Dársenas cerca de los muelles (es donde siempre hay piragüeros).  Los sabores más tradicionales que todo niño debe probar son frambuesa y tamarindo.
  31. Ver zarpar un crucero o buque escuela de velas por la Bahía de San Juan desde el Muelle de San Juan y la Plaza de Hostos (que queda al lado del Muelle y “La Casita” de Turismo) y seguirlo a pie mientras se camina bordeando la muralla desde la Placita Pasión de las Palmas (al lado de la Cámara de Comercio de PR), subiendo por el callejoncito final de la Calle de Tetuán hasta virar en la Capilla del Cristo para llegar al Parque de las Palomas donde tendrá una vista espectacular.  Luego, subir rápidamente por el paseo de la muralla desde La Rogativa,  pasando por la Casa Rosa, canchas de tenis, columpios y Polvorín, hasta llegar al campo del Morro para ver la salida del barco por la Bahía de San Juan.  Esto es precioso hacerlo de noche también y es un gran ejercicio.
  32. Ver llegar a un crucero o barco grande y observar cómo atraca en el Muelle de San Juan desde el Antiguo Arsenal de la Marina Española en la Puntilla. Del 16 al 23 de octubre de 1898, el Arsenal fue el último lugar ocupado por las tropas españolas y donde ondeó por última vez y de manera oficial la bandera española en Puerto Rico.
  33. Bajar hasta la Garita del Diablo en el Fuerte San Cristóbal (si lo permiten, ya que depende de muchos factores) o entrar a cualquier otra garita y escuchar el relato de la leyenda. Versión por Cayetano Coll y Toste.
  34. Asistir a las Fiestas de la Calle San Sebastián que se celebran en enero (por lo general el tercer fin de semana) para disfrutar del ambiente festivo, deleitarse con la exposición de artesanías, ver el desfile de cabezudos y cantar al son de plena.
  35. Visitar la Iglesia San José (única estructura verdaderamente gótica e iglesia más antigua en las Américas) y observar uno de los primeros murales pintados en América, obra de un fraile cuya identidad tal vez nunca se conozca.
  36. Visitar el Museo Pablo Casals, localizado en la Plaza San José y Calle de San Sebastián, para conocer más sobre la música y obra del gran Maestro autoproclamado catalán-puertorriqueño y que compuso el Himno de las Naciones Unidas.  Tel. 787-723-9185.
  37. Visitar el Museo de la Raíz Africana en el 101 de la Calle de San Sebastián y Plaza San José.  Este museo está ubicado en la estructura civil más antigua del Viejo San Juan (fines del Siglo XVII y principios del XVIII) y es conocida como la Casa de los Contrafuertes (elementos arquitectónicos protuberantes muy característicos del arte románico y gótico) que pueden ser observados en la fachada que da a la Plaza San José.   Las salas de exhibición del Museo —propiedad del Instituto de Cultura Puertorriqueña— presentan una cronología del africano en Puerto Rico, desde su salida de África hasta su aportación a nuestra historia y a la formación de nuestra cultura.  El horario es de martes a domingo de 8:30 a.m. a 4:20 p.m.
  38. Visitar la Plaza de Armas y la Casa Alcaldía y ver los hermosos vitrales y el Escudo de la Ciudad Capital de San Juan Bautista.  Tratar de visitar al Alcalde o Alcaldesa, se sorprenderán de lo accesible que es, si se encuentra en las facilidades. Si no se atreven, pueden conversar con los guardias municipales y hacer las preguntas que tengan sobre la Casa Alcaldía o ellos les indicarán quién los puede recibir.
  39. Lograr capturar una foto levantando el brazo y el dedo con una paloma en la cabeza en la Plaza de Colón donde también salga la estatua del Almirante con una paloma en la cabeza (Sucede a menudo… y lo del dedo es por lo del refrán popular d“Cuando Colón baje el dedo”).
  40. Ir a una función de títeres.  Las realizan distintas compañías de teatro infantil durante el año, especialmente en Ballajá (los sábados a las 2 de la tarde durante la primavera y verano) o integradas al programa de eventos culturales y especiales como las Fiestas de la Calle de San Sebastián y otras actividades.  Cotejen los itinerarios de actividades para niños en los portales como éste, rotativos del país o en los portales de las Fiestas y el Municipio de San Juan.
  41. Almorzar en la Fonda del Jibarito en la Calle del Sol.
  42. Tomar clases de dibujo o pintura en la Liga de Estudiantes de Arte o si no, visitar la Liga para observar una clase.  También, pudiese visitar alguna clase en la Escuela de Artes Plásticas durante el curso. Liga: 787-722-4468.
  43. Visitar el Museo de Arte e Historia de San Juan que era la Antigua Plaza del Mercado. Martes a viernes de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. y sábados y domingos de 10:00 a.m. a 4:00 p.m.  También aquí se van a realizar futuros eventos del Mercado Agrícola Natural del Viejo San Juan, que antes se celebraba en Ballajá.  Cotejar el itinerario en los rotativos del país o en la página de Facebook porque es fantástico.
  44. Visitar el Museo de la Familia Puertorriqueña, conocida como la Casa Géigel, en el 319 de la Calle Fortaleza y Esquina Callejón de la Capilla (no Capilla del Cristo, sino el Callejón).  Aquí puede conocer cómo vivía una familia puertorriqueña durante el Siglo XIX y apreciar una variada colección de objetos y mobiliario típicos de las boticas puertorriqueñas.  Martes a domingo de 8:30 a.m. a 4:20 p.m.  Aprovechar y caminar por el Callejón de la Capilla que es uno de los paseos peatonales más bonitos del Casco Viejo.
  45. Ir a una obra o concierto en el Teatro Tapia o asistir a otras funciones como las de Teatro Iré, hermoso proyecto de nuestra querida amiga y actriz Carola García; y Danzactiva y El Tablao de Paulette, en el Cuartel de Ballajá, que ofrece diversas presentaciones como Cadencia Andaluza y Noche de Sevillanas (buscar información de presentaciones en la página de Facebook del Tablao de Paulette, Danzactiva o la de Paulette Beauchamp). Teatro Tapia: 787-721-0180.
  46. Visitar la Casa Ramón Power y Giralt en la Calle de Tetuán, sede del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico, para disfrutar de las exhibiciones, presentaciones audiovisuales, recoger información sobre la conservación del ambiente y nuestro patrimonio histórico y conocer un poco más sobre Power, quien fue el primer diputado puertorriqueño en las cortes españolas.
  47. Visitar la sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña que es el organismo gubernamental responsable de promover el conocimiento y difusión de la cultura puertorriqueña en todas sus manifestaciones y a todos los públicos. El Instituto desarrolla actividades que cubren todas las áreas de la producción cultural y su sede está localizada en lo que fue, de 1848 a 1897, el antiguo Asilo de Beneficencia del país, una estructura de estilo neoclásico consistente de una planta rectangular con dos patios interiores rodeados de arcadas. El edificio fue rehabilitado a principios de los noventa como parte del proyecto de rehabilitación del Barrio de Ballajá, donde ubica la estructura, y con motivo de la Conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América.
  48. Visitar la sede del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe en la Calle del Cristo y Esquina Calle del Sol, una institución académica fundada por Don Ricardo Alegría con programas de Maestría y Doctorado en estudios puertorriqueños y del Caribe.  Celebran variados eventos culturales aptos para los peques.  Cotejar su calendario.  Esta estructura es la antigua sede del Seminario Conciliar de San Ildefonso, que era una escuela para sacerdotes.
  49. Cambiar un cheque o un billete en el Banco Popular del Viejo San Juan, primera sede del primer banco puertorriqueño.  Aquí también puede visitar la Sala de Exhibiciones Rafael Carrión Pacheco, que siempre tiene una exposición de gran valor cultural, social o histórico.
  50. Coger el Acua Expreso a Cataño, mejor conocido como la Lancha de Cataño, ida y vuelta.

Espero que preparen un plan para comenzar a descubrir las experiencias que les faltan.  A mí también me quedan unas cuantas por completar, así que este verano si se entusiasman, tal vez nos encontremos en alguno de estos lugares mágicos de mi Viejo San Juan.  No olviden enseñar a sus hijos el hermoso himno sanjuanero compuesto por Noel Estrada.  ¡Buena suerte!

MAPA INTERACTIVO DEL VIEJO SAN JUAN:
www.sanjuancapital.com/caminando

FOTOS y “VIDEOTOURS”
www.places.eyetour.com
www.gotopuertorico.com

NOTA IMPORTANTE:  Debido a la reorganización y recortes gubernamentales, algunos de los museos del Viejo San Juan atraviesan reducciones y cambios constantes en los horarios de apertura y visitas.  Por esta razón, les recomiendo que llamen antes de visitarlos.

One Comment

  1. Posted octubre 17, 2012 at 1:20 pm | Permalink

    Muy buen escrito y buenas sugernecias. Sabe si se puede entrar al Conevento de las Siervas de Maria, o solo se puede entrar a la capilla? Y La Fortaleza, puede uno llegar alli y solicitar ver los alrededores o hay que hacer cita previa?

    Gracias!

One Trackback

  1. […] un blog escrito por una madre que vive en el Viejo San Juan, Yvonne Fernández, en el cual comparte 50 experiencias para vivir con los nenes en el Viejo San Juan. ¡No dejen de leerlo!! ¡Tiene buenísimas […]

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